Che, el muro armado en el suelo no sirve tirado. Hay que pararlo, y ahi es donde se gana o se pierde la obra. Si lo levantas en equipo y lo dejas a plomada de entrada, el resto de la casa se te arma solo. Si arrancas torcido, todo lo de arriba sale al tuje.
1. Armar en el suelo
El muro se arma estirado en el piso de madera, no colgado en el aire. Es mas comodo, mas seguro y mas preciso. Dejalo cerca de donde va a parar, para no tener que arrastrarlo medio kilometro.
2. Levantar en equipo
Esto se hace a dos o mas: uno levanta y el otro sujeta y clava. No seas el heroe que lo hace solo, que un muro pesa y te podes lastimar. Levantan parejo y lo van inclinando hasta que queda vertical.
3. Aplomar con plomada y nivel
Enderezas el muro a plomada con la plomada y el nivel. El ojo miente, el nivel no. Revisa de los dos lados, porque un muro puede estar derecho de frente y torcido de costado.
4. Fijar con puntales
Lo fijas temporalmente con puntales de madera hasta que este todo unido. Los puntales son la red de seguridad: mantienen el muro parado mientras clavas los otros y lo atas a la estructura.
5. Ubicar el primer muro
El primer muro largo lo ubicas midiendo desde afuera: marcas el centro, sumas el ancho de la pieza y pones una X del lado donde cae la placa. De ahi en adelante, los otros muros se van alineando contra este. Si el primero esta bien, los demas se acomodan solos.
6. No forzar nunca
No fuerces un muro pesado solo: usa palancas de madera y pedi ayuda. El aplomado se chequea muro por muro, porque si arrancas torcido, todo lo de arriba sale torcido. La primera hilada es la mas importante, y el muro derecho es el que aguanta el techo sin quejas.
Levantar un muro es un baile a dos: uno empuja y el otro sujeta, y si lo haces solo te come la espalda. La plomada no perdona, asi que no la dejes para el final. Cuando ves el primero derecho, los otros se acomodan solos, como cuando alineas una pared de ladrillo.