Una chimenea bien hecha no solo calienta la casa, cambia todo el ambiente. Es el centro del hogar, el lugar donde la familia se junta en invierno. En esta guía te cuento cómo revestirla y protegerla para que dure años sin filtrar agua ni perder el estilo.
Materiales necesarios
- Arena lavada (5 partes)
- Cal hidráulica (1 parte)
- Cemento Portland (media parte)
- Aditivo hidrófugo líquido
- Sellador hidrófugo incoloro (2 litros cada 10 m²)
- Piedra laja, ladrillo visto o revoque grueso para el revestimiento
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Paso a paso del proceso
- Elegí el revestimiento: piedra laja para un look rústico, ladrillo visto para lo clásico, o revoque grueso frotachado para algo más moderno.
- Prepará la mezcla impermeable: 5 partes de arena, 1 de cal, media de cemento Portland. Agregá aditivo hidrófugo líquido al agua de amasado.
- Aplicá el revestimiento directamente sobre la chimenea. Si usás ladrillo visto, sellalo con hidrófugo incoloro después de la construcción.
- Aplicá dos manos de sellador hidrófugo con soplete o pincel, esperando 24 horas entre cada una.
- Probá la impermeabilización: mojá la pared exterior con manguera y fijate si aparece humedad adentro. Si ves algo, aplicá otra mano.
Consejo de albañil
No escatimes en la impermeabilización. Una chimenea que filtra agua se deteriora rápido con el ciclo de hielo y deshielo. Hacé la prueba de la manguera antes de dar por terminado el trabajo. Es mejor aplicar una mano extra ahora que picar todo el revestimiento después.