Revocar una pared parece fácil hasta que te sale mal: grietas, desprendimientos, un acabado que parece hecho con los pies. En esta guía te cuento los errores más comunes y cómo evitarlos para que el revoque te quede profesional.
Materiales necesarios
- Cemento Portland
- Arena de río lavada (sin arcilla)
- Cal hidratada (opcional, mejora la plasticidad)
- Agua
- Cepillo de alambre, llana, nivel, regla de aluminio
Publicidad
Paso a paso del proceso
- Prepará la superficie: tiene que estar limpia, sin polvo, grasa ni pintura suelta. Si es pared nueva, esperá 28 días antes de revocar.
- Humedecé bien la pared antes de aplicar el mortero. El ladrillo seco chupa el agua del mortero y lo deshidrata, causando grietas.
- Prepará el mortero en la proporción justa: 5 partes de arena por 1 de cemento para el grueso, 4:1 para el fino. La mezcla tiene que quedar cremosa, ni seca ni líquida.
- Colocá guías o maestras cada 1 metro. Son tiras de mortero niveladas que te sirven de referencia para pasar la regla y dejar la superficie plana.
- Aplicá el revoque grueso primero, dejalo secar mínimo 7 días (14 si el clima es húmedo) antes de aplicar el fino.
- Curá el revoque manteniéndolo húmedo durante 3 a 7 días. Mojalo 2 o 3 veces al día o cubrilo con arpillera húmeda.
- Respetá las juntas de dilatación en paredes grandes. Hacé un corte vertical cada 3 o 4 metros para que el mortero se expanda sin agrietarse.
Consejo de albañil
La preparación de la superficie lleva el mismo tiempo que revocar, y es igual de importante. No te saltees el humedecido ni el curado. Un revoque bien hecho dura 50 años. Uno mal hecho hay que picarlo y hacerlo de nuevo al año siguiente.